viernes, 15 de febrero de 2013

La importancia de estar

A pocos días del comienzo de un nuevo ciclo lectivo, Proyecto Pura Vida invita a las familias a reflexionar y a dar valor al roll que cada una de las instituciones tiene dentro de la educación de nuestros hijos.



El acompañamiento de los padres durante el aprendizaje escolar de los niños, es fundamental para el desarrollo de sus capacidades y potencialidades. A veces los adultos no se dan cuenta de que ellos necesitan más atención y dedicación de la que generalmente les otorgan. ¿Falta de responsabilidad, de conciencia o de ganas?

En el siglo XXI los principales agentes de socialización de los niños son la Familia, la Escuela y los Medios de Comunicación. Independientemente de la medida en que éstos influyen en ellos, la Familia es en forma indiscutida la más importante.


La Familia es el lugar de donde venimos, quien nos transmite los primeros conocimientos sobre el mundo exterior, quien nos inculca los valores y creencias que determinarán nuestra personalidad y quien además nos enseña las costumbres de la Sociedad en la que vivimos. 

 
Así como la Familia es determinante en la formación del ser humano, también lo es la Escuela y también lo son los Medios, y por eso es importante que esta tres Instituciones no se desconozcan. Lo ideal, sería que estuvieran en permanente articulación, pero resulta elemental que la Familia tenga siempre en cuenta que es la responsable del niño que está criando.

Hay papás que depositan en la Escuela toda la responsabilidad en la Educación de sus hijos, pero de nada sirve que el niño aprenda contenidos, memorice fechas y cumpla con cada uno de los objetivos curriculares si luego en su casa no encuentra la contención y la atención necesaria para transcurrir con éxito sus pasos por la Escuela. 


Sus papás fueron la primera ventana al mundo, y necesitan que ellos los acompañen firmemente en la etapa escolar, donde el niño deja de ser el centro de atención de su núcleo familiar y pasa a compartir a sus maestros con muchos otros chicos de su misma edad. El vínculo afectivo y de seguridad que ha creado con sus padres, le hacen sentir la necesidad de ser reconocidos, de que están creciendo y aprendiendo y que sus padres estén orgullosos por eso. Necesitan saber que se preocupan por ellos, que sus logros son festejados, y los fracasos de igual forma lamentados, pero siempre entendiendo que los buenos y malos resultados son parte del aprendizaje, de la prueba y del error, al igual que cualquier juego de ingenio, o al igual que en los deportes. 

 
Luego del trabajo de Aula, el niño sabe que debe “hacer la tarea” en su casa, repasar lo aprendido durante el día y realizar nuevos ejercicios, y seguramente los haga, bien o mal, pero él va a estar esperando que sus padres le pregunten cómo les fue en la Escuela, que le consulten con un interés genuino cómo le fue ese día, cómo le fue con sus compañeros, qué hicieron y qué dejaron de hacer, o cuál es su opinión de lo que paso ese día en la Escuela.


Este interés por parte de sus papás, y el incentivo a expresarse y a seguir aprendiendo, es lo que va a garantizar un mejor desempeño áulico, porque así los niños van a estar más estimulados y de esta manera perderán el miedo a expresar sus ideas y a no sentir vergüenza de lo que los demás opinen de ellos.
Los papás tienen que estar presentes, no para indicarles arbitrariamente el camino que ellos consideran mejor, o para calificar, premiar o castigar, sino para guiarlos durante este proceso, para que se sientan firmes y seguros durante su formación como seres humanos libres y responsables de sus actos. Cuanto más disfruten los niños del aprendizaje que realizan día a día, tanto mayor será el éxito de su paso por la Escuela y las elecciones futuras que marcarán el destino de su vida.

por Luciana Betteto

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