lunes, 11 de septiembre de 2017

11 de septiembre: ¡Feliz día del maestro!


“El fin de la educación no es hacer al hombre rudo, por el desdén o el acomodo imposible al país en que ha de vivir, sino prepararlo para vivir bueno y útil en él”
José Martí



Todos tenemos un maestro o una maestra que recordamos porque nos dejó algo. Algo más que un mapa físico de Argentina o con división política. En el colegio primario, a la “seño” Marimé; en el secundario, a Stornelli, de matemáticas. Seguro que vos también si hacés ese repaso, tenés un profesor que te marcó.

Pero, la vida es una escuela gigante, con millones de alumnos, y miles de maestros. Y esos son los maestros a los que quiero hacer referencia, a los que, sin saberlo, se pusieron el guardapolvo invisible, y nos educaron. Esas personas que no nos enseñaron ciencias naturales ni físico-química, que no andaban con el libro gigante de Kapeluzs bajo el brazo, pero nos aportaron valores, nos enseñaron a ser mejores.

Educar no es sólo instruir, es también formar. Formarnos para entablar relaciones afectivas sanas, para incurrir en el diálogo como método de resolución de conflictos, para que la constancia y la paciencia sean los pilares de lo que será nuestro recorrido en el futuro. La contención, la capacidad de escucha, el respeto son cosas que nos educan… como personas.

La confianza, la seguridad y la capacidad de generar herramientas para afrontar nuestra vida adulta, es el mayor aprendizaje que podemos adquirir, es la mejor enseñanza que nos pueden dar. ¡Porque después tenemos que rendir exámenes todos los días! Cuánta gente habrás conocido que tuvo mucha educación formal, pero no se nota… Y es que, al final de cuentas, la educación es lo que sobrevive cuando olvidamos todo lo que aprendimos. 

Por eso, es importante que hablemos de la educación en valores. Ese proceso por el cual las personas incorporamos la ética como forma de su aprendizaje habitual, formal o informal. Es una educación basada en pautas morales para la convivencia. Sócrates, Platón, Aristóteles… o mi profe Juan Pablo, que me enseñó que si me copio, no le importaba, pero que la que no iba a aprender era yo. Juan Pablo nunca se enojó conmigo y yo aprendí el valor de la honestidad y valoré las virtudes de la sensibilidad y la empatía.

En el ámbito de educación formal se pueden generar espacios de reflexión y debe ser parte de la planificación de las actividades curriculares. Además de conversar acerca de las problemáticas entre pares o sobre bullying y discriminación. 

Informalmente, una charla en casa, un espacio durante la cena familiar, un completo desconocido que nos dijo “esa” frase, puede hacer la diferencia. Además, y principalmente, el ejemplo. Somos porque otros fueron con nosotros. Y ahora, en este momento, somos el ejemplo de alguien. 

Hoy quiero brindar por todos los maestros: por los que tienen título, por lo que se ponen el guardapolvo blanco, y por los que, sin saberlo, ejercen esta profesión desde el ejemplo, desde la pasión. La educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo. Y queremos que sean personas con valores. ¡Gracias, maestros! Feliz día, feliz vida.








Por Noyu Vega para Proyecto Pura Vida

jueves, 7 de septiembre de 2017

8 de septiembre: Día Internacional de la Alfabetización






La comunicación es un derecho humano que constituye la base de todo aprendizaje. Mucho de nuestro bagaje cultural, interacciones cotidianas y acceso a la educación y a la información dependen de nuestra capacidad para comunicarnos. Las palabras que elegimos y empleamos, los discursos que construimos, los interrogantes que nos planteamos y las respuestas que encontramos a ellos, están íntimamente arraigados a nuestra capacidad de expresarnos y relacionarnos con el contexto. ¿Cuánto de nuestra vida cotidiana se apoya en ello? 

Puede que la rutina y la costumbre hagan que no reflexionemos sobre lo afortunados que somos de haber tenido acceso a la alfabetización, pues utilizamos esta herramienta con tanta frecuencia y de forma tan natural (especialmente cuando ya somos adultos), que lo tenemos incorporado. De hecho, yo estoy escribiendo esto ahora y ustedes podrán leerlo porque alguien-una docente, un familiar- se ha sentado con nosotros cuando éramos niños y nos ha ayudado a adquirir las habilidades necesarias para que pudiéramos alfabetizarnos.

Este es un camino que comienza mucho antes de cruzar por primera vez la puerta del aula. La adquisición de la lectura y la escritura tiene sus cimientos en prerrequisitos como las habilidades visuales y auditivas, la percepción y la memoria de trabajo, por nombrar sólo algunos. Muchas de estas bases se asientan gracias a un constante proceso de aprendizaje que comienza desde el momento en que nacemos y que precisa de la participación, contención y estimulación del entorno. La tarea no comienza en el momento en que la maestra de preescolar o primer grado enseña a los niños a escribir la fecha y si el día está soleado o lluvioso: la tarea inicia mucho antes, en el hogar, de la mano de la familia y con un trabajo diario. 

¿A cuántos lugares puede llevarnos este camino si es abordado con amor, responsabilidad y dedicación? La curiosidad de un niño, su éxito académico, sus interacciones sociales, su capacidad de expresar lo que le sucede y lo que acontece en su rico mundo interior se verán reforzados gracias a la posibilidad de leer y escribir. ¿No es este un derecho maravilloso? ¿No deberíamos tener todos, equitativamente, la oportunidad y garantía de ejercerlo plenamente?

Desde hace casi 50 años la UNESCO invita a que el 8 de septiembre celebremos el Día Internacional de la Alfabetización. Es una fecha para que los gobiernos y organizaciones hablen de sus avances, de los proyectos que han puesto en marcha para mejorar la calidad del acceso de la población al aprendizaje de la lectoescritura, y para reflexionar sobre los obstáculos que aún deben superarse. 

Este año, el tema principal es “la alfabetización en el mundo digital”. Las nuevas tecnologías ofrecen múltiples ventajas que pueden sumarse como herramientas a los programas de alfabetización que se implementarán en el futuro. No se trata de trabajar solamente con niños en edad escolar, sino también de dar a adultos la posibilidad de alfabetizarse si aún no la han tenido para asegurar el cumplimiento de una de las metas más importantes: que toda la población pueda leer y escribir y manejar conocimientos básicos de aritmética. 


¿Cómo podemos nosotros, desde nuestro lugar, dar a este día y lo que representa la importancia que se merece? El voluntariado siempre es una buena opción. Acercarnos a comedores infantiles o a escuelas con alumnos en situación de vulnerabilidad y donar nuestro tiempo para leerles cuentos, o bien regalar material para llenar los estantes de sus bibliotecas, es una manera de brindar la posibilidad de que más niños y niñas tengan la posibilidad de acercarse a la lectoescritura desde edad temprana. El acceso a materiales didácticos y literarios que incentiven y despierten su imaginación y su interés por conocer el mundo y propicien el aprendizaje accidental es fundamental para que las bases de la lectoescritura se asienten correctamente. 

Por último, no olvidemos la importancia de la alfabetización. No tomemos esta habilidad como algo natural que se va dando solo, que se “activa” en determinado momento, más o menos un poco antes o un poco después de iniciar la escuela primaria. Hay un trabajo detrás de ella que depende de quienes somos parte del entorno de los niños, pero no todos ellos cuentan con una red de contención y/o la posibilidad de que se los incentive y estimule para que desarrollen las habilidades necesarias para la alfabetización. Reparemos en cuán necesario e indispensable es que este derecho se cumpla para todos por igual, cuánto más enriquecedora pueden ser la vida en sociedad y la cultura si logramos la meta de que haya cada vez más personas alfabetizadas.






Por Daiana Vaquero Vega para Proyecto Pura Vida

jueves, 31 de agosto de 2017

Arte y Solidaridad de la mano con Pallets de Vida







El arte muchas veces se gesta y nace de la imperfección, la duda, el cuestionamiento y el inconformismo. En el caso de las artes plásticas, es la voz que el artista utiliza para ser escuchado por todos sin distinción de lenguas o dialectos. Ha sido desde sus comienzos una forma de contar historias, preguntar y reclamar sobre aquello que no nos convence, protestar contra lo que creemos injusto, conectar visiones e ideas, comunicar, y ayudar. Es, sin lugar a dudas, una de las formas de expresión más maravillosas que tiene el ser humano desde que habita el mundo. Aunque inserto en la sociedad, el arte es anterior a ella y hasta podríamos preguntarnos si no ha sido la sociedad la que se insertó en el arte. Es incuestionable que desde siempre ha sido un agente de cambio dentro de ella. No hay revolución o cambio de paradigma que no haya sido acompañado (y muchas veces hasta impulsado) por el arte.

Es a partir de la idea del arte como agente de cambio que a principios de 2014 nació la idea de Pallets de Vida. La Casa de la Moneda dio el primer paso de este camino tres años atrás: tenían una gran cantidad de pallets redondos de 1 metro de diámetro y ofrecían donarlos ya que no tenían pensado para ellos otro destino que no fuera la basura. ¿Qué podía hacerse con ellos? ¿Podían reciclarse de alguna manera? ¿Podía convertirse esos pallets sin valor alguno en una herramienta que sirviera para ayudar? Proyecto Pura Vida dio el segundo paso: los pallets podrían ser intervenidos por artistas plásticos y reconocidas figuras de todo el país; el 100% de la obra sería donada para una subasta. Todo lo recaudado sería a beneficio de alguna organización sin fines de lucro. 
En el 2015 se recaudaron más de $400,000 que se destinaron a la adquisición de equipamientos e insumos para la lucha contra el cáncer infantil en la Fundación María Cecilia. En 2016 la donación fue superior a $500,000 que hicieron posible la creación de la Casa Debra Argentina, el único espacio del país que brinda atención y contención a pacientes con piel de cristal y a sus familias. Este año, con los pallets donados por Edenor, lo recaudado en la subasta (que comenzó esta semana y finaliza el 17 de septiembre) será donado a Casa Cuna (Ap Elizalde) para la compra de equipamiento e insumos de última tecnología para el sector de Neurocirugía, Diagnóstico por imágenes y Emergentología del Hospital Pedro de Elizalde. 
Con un catálogo online que comprende las obras de 84 artistas de nuestro país bajo la curaduría de Paula Rivero, las obras de la tercera edición de Pallets de Vida estarán exhibidas hasta el 8 de septiembre en la Colección Fortabat para quienes deseen visitar la muestra.


Allí podrán ver lo maravilloso de la subjetividad del arte: partiendo de la misma base - pallets de madera - casi un centenar de personalidades y artistas plásticos como Benito Fernandez, Milo Lockett, Georgina Barbarrosa, Maju Lozano, Mario Massaccesi, Salvador Costanzo, Nora Iniesta, Eduardo Hoffman, Marino Santa Maria, Amalia Amoedo, entre otros, dieron vida a las obras plásticas que se subastan online a beneficio de Casa Cuna.
 
La misión de Pallets de Vida 2017 es lograr una vez más llevar a los niños que más lo necesitan la posibilidad de contar con mejores condiciones de vida durante su internación y equipos de última generación para que el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de sus casos sea de primer nivel. A través de lo recaudado en la subasta de arte solidario, los profesionales y familias de estos pacientes tendrán más herramientas para hacer frente a las difíciles circunstancias en las que se encuentran.
El arte solidario como agente de cambio para ayudar a realizar sueños y a alcanzar los objetivos de quienes trabajan incansablemente por y con los niños es la misión principal de la subasta de Pallets de Vida. Quienes participen de ella y lleven a sus hogares una obra estarán adquiriendo mucho más que el fruto del talento y dedicación de los artistas que participaron voluntariamente y con mucho compromiso: estarán llevando consigo un objeto visible y tangible que simboliza el esfuerzo y los sueños de niños y colaboradores que se toman de las manos para lograr un mundo más equitativo, para dar vida.








Por Daiana Vaquero Vega para Proyecto Pura Vida