viernes, 18 de agosto de 2017

Acercar la lectura desde la infancia





En el marco de los festejos por sus veinte años de incansable trabajo para acercar a niños y jóvenes a los beneficios de la lectura placentera, Fundación Leer organiza su 15° Maratón Nacional de Lectura. Se celebrará el 15 de septiembre, y las escuelas interesadas en participar pueden inscribirse de forma sencilla en la página web del evento. ¡Hay tiempo hasta el 8 de septiembre!



¿Por qué una maratón nacional de lectura?

El lema que convoca a niños, familias y docentes a sumarse es “Un viaje entre los libros, una mochila del lector que se llena de lecturas”. Invita a que los lectores adultos reflexionemos acerca de qué libros nos tocó a nosotros llevar en nuestra mochila como lectores en la niñez, y es inevitable escapar a las emociones que nos vinculan para siempre a las páginas que recorrimos con miradas curiosas y manitos pequeñas.

La mochila del lector tiene las propiedades del bolso mágico de Mary Poppins: el espacio es infinito, siempre hay lugar para más, y allí dentro nada se pierde. Los libros que leímos en la niñez siguen estando guardados allí, y muchas veces volvemos a sacarlos para compartirlos con primos, sobrinos e hijos (o, por qué no, con nuestro propio niño interior). Las historias que leemos en la infancia son los cimientos sobre los que construiremos nuestra individualidad y personalidad como lectores. Nos acompañan para siempre, se quedan como base sólida sosteniendo ese hábito maravilloso que iremos edificando con el correr de los años. ¡Qué importante es que ayudemos a los chicos a llenar sus mochilas con lecturas divertidas, ingeniosas, inspiradoras y edificantes!

Con la maratón, Fundación Leer busca que la comunidad participe en la generación de un espacio de entretenimiento y recreación en una jornada donde la gran protagonista sea la lectura. Habrá también distintas actividades recreativas y sorteos de libros nuevos de literatura infantil para que las instituciones puedan regalar a sus alumnos. 

“La 15ª Maratón Nacional de Lectura es una de nuestras propuestas para generar concientización sobre la importancia de la inclusión de la lectura en los chicos. Por eso, invitamos a las instituciones, a los docentes y a las familias a que se sumen para hacer este día un espacio de reflexión y compromiso con la educación de los más pequeños”, fueron las palabras de Patricia Mejalelaty, Directora Ejecutiva e iniciadora de Fundación Leer.



La maratón del año 2016 dejó grandes expectativas para este año: participaron más de 17.000 instituciones de todo el país (abarcando casi 3000 localidades), y más de cinco millones de niños, jóvenes y adultos disfrutaron del placer de la lectura recreativa, cargando sus mochilas de lectores con nuevas y enriquecedoras experiencias. Se espera que la edición de este año tenga un alcance similar o superior, y que muchas más páginas llenas de historias, cuentos y enseñanzas se encuentren con manitas pequeñas y ojos curiosos que quieran recorrerlas.

En el caso de esta maratón, cuanto más pesada sea la mochila que nos llevemos, mejor. No se trata de irnos livianos para llegar más rápidos y cómodos a la meta. A esta meta se llega con una sonrisa en el rostro y el corazón lleno de historias nuevas si nos cargamos de lecturas. Hay que aprovechar las particularidades que tiene esta mochila: ¡el espacio es infinito, y toda nueva lectura siempre es bienvenida a sumarse a las anteriores!


Por Daiana Vaquero Vega para Proyecto Pura Vida


miércoles, 16 de agosto de 2017

Construyendo Puentes: un nexo entre los niños y el derecho a la salud y la educación




El acceso a salud y educación de calidad en condiciones de igualdad está reconocido por las Naciones Unidas como un derecho para todos los niños y niñas del mundo. Estos beneficios les darán la oportunidad de crecer y desarrollarse en un ambiente que los incentive y estimule para alcanzar todo su potencial, adquirir conocimientos, y tener una vida plena dentro de la sociedad a la que pertenecen. Los Estados firmantes del Convenio sobre los Derechos del Niño están comprometidos a brindar enseñanza primaria gratuita y obligatoria, además de fomentar la continuación de los estudios para el nivel secundario y tomar medidas para asegurar el acceso regular a la escuela. También se comprometen a reducir sus tasas de mortalidad infantil y a combatir la desnutrición, asegurar atención pre y postnatal para los niños y sus madres, y asegurar la atención sanitaria.

Pero corren tiempos difíciles. Estos derechos no se cumplen para todos los niños. No todos tienen la posibilidad de acceder al sistema de salud y educación en condiciones de igualdad y del modo que merecen. No se trata simplemente de abrir las puertas de los colegios y hospitales y proclamar que todos son bienvenidos a hacer uso de los servicios que ofrecen. Muchos niños pertenecen a familias donde la posibilidad de comprarles calzado y un guardapolvo para que vayan a la escuela es inalcanzable. Muchas veces el acto diario de poner un plato de comida caliente sobre la mesa se presenta como una hazaña digna de Hércules. ¿Qué pasa cuando no hay dinero para trasladarse hasta el hospital? ¿O cuando las horas de espera son eternas y no alcanzan los billetes de $2, $5, $10 para darles a los chicos un mate cocido calentito mientras aguardan a ser atendidos?

A veces en estos contextos difíciles surgen ideas. Personas que se inspiran. Personas que se animan y convierten la preocupación en compromiso. Así comenzó Construyendo Puentes, una fundación de la localidad de Quilmes que busca mejorar la infancia de niños y niñas en situación vulnerable a través del accionar solidario. Un plato de comida en la mesa de los comedores que reciben a los niños y a sus familias a diario (“Creciendo con vos” y “Pancita Feliz” de Quilmes Oeste), un regalo en Navidad, zapatillas y útiles para decir “presente” en el aula a principios de año, un huevito para sacarles en Pascua una sonrisa. De eso se trata el proyecto que Paola Florio encaró sola hace ya seis años y al que se fueron sumando voluntarios. 

“Nosotros construimos puentes entre los niños y las personas que quieran colaborar, somos un nexo entre ellos. Cada sonrisa de un chico, cada grito de sorpresa, cada carita de alegría vale todo el esfuerzo. La gran mayoría somos mujeres y madres que tenemos hijos pequeños que van con nosotras a todos lados y hacemos esto desde el amor, con compromiso y pasión”.


¿Cómo construyen puentes?

  • Campaña de salud 
A principio de año, un equipo multidisciplinario integrado por médicos, psicólogos y enfermeras brinda atención gratuita a los niños, arman su historia clínica y consiguen los turnos necesarios en hospitales municipales cercanos. La campaña se repite en el mes de septiembre para hacer un seguimiento de la evolución de cada caso. 
  • Colecta de útiles y padrinos escolares 
En el mes de febrero se recolectan útiles escolares, guardapolvos y calzado para el comienzo del año escolar de cada niño.
  • Apoyo escolar 
Para ayudar a los niños con su desempeño en la escuela, los voluntarios ofrecen su tiempo, ganas y afecto para ayudar a los chicos con las tareas de cada día. Una lectura difícil o una tarea de matemática con cuentas complicadas se explican y resuelven con amor y paciencia. De esta manera se busca garantizar la continuidad en el sistema escolar y reforzar el aprendizaje que tiene lugar en las aulas. 
  • Recorridas por las calles de Quilmes 
Los voluntarios recorren la zona para llevar té, sopa y arroz a personas en situación de calle. Así fue como lograron lo que Paola considera, hasta el día de la fecha, una de las obras más importantes de la fundación. “En 2012 sacamos a un chico de la calle. Hacíamos las recorridas y un día encontramos un nene de unos 9 años. No estaba en la calle desde hacía mucho tiempo. Lo acompañamos a la comisaría para que lo revisaran. Contó que se había escapado de la casa porque lo maltrataban. A la hermana la habían derivado a un hogar, pero a él no. Una de las voluntarias, que es abogada, gestionó un hogar para este nene esa misma noche. Durante un año entero fuimos a visitarlo al hogar, y también formamos un vínculo con los otros chicos de ese hogar. Fue una experiencia transformadora y muy intensa. Finalmente este nene fue adoptado por una de nuestras voluntarias”.



  • Festejos de cumpleaños 
Todos los meses se festejan los cumpleaños de los chicos que asisten a los comedores. 
  • Asistencia a familias en situaciones de emergencia 
En casos de incendios o inundaciones, la fundación organiza colectas de donaciones para ayudar a quienes se hayan visto damnificados. 
  • Jornada de tejedoras 
Cuando comienza el frío, se colectan ovillos de lana y telas abrigadas para tejer bufandas que luego se regalan a personas en situación de calle o vulnerabilidad. 
  • Charlas 
La fundación organiza jornadas de información sobre violencia de género, acoso, educación sexual y reproducción responsable donde médicos y abogados voluntarios brindan información y asesoramiento. 
  • Jornada de Pascuas 
Se organizan juegos y se regala a los chicos huevos de pascua caseros hechos por los voluntarios. 
  • Festival del día del niño 
Desde hace tres años los chicos de los comedores se juntan para pasar un día divertido con actividades lúdicas, regalos y cosas ricas para festejar su día, hacer amigos y divertirse. 
  • Padrinos Navideños 
Todos los meses en el mes de noviembre se pregunta a los chicos del comedor qué quieren encontrar debajo del arbolito cuando llegue la Navidad. La idea es que cada uno reciba un regalo especialmente pensado para ellos. Quienes colaboran como padrino navideño reciben el pedido de uno de los niños del comedor, compran el regalo, y luego Papá Noel visita el comedor para entregar a los chicos aquel obsequio tan soñado. “¡Es lo que yo quería!”, nos cuenta Paola que suele escucharse entre risas y lágrimas de emoción.


Los logros de Construyendo Puentes emocionan e inspiran a seguir colaborando con causas solidarias que buscan promover y defender los derechos de la infancia. “Nos propusimos juntar mil regalos para Navidad y lo conseguimos. Participaron 300 personas de Padrinos Navideños, ¡300 personas ocupándose del regalo de los chicos!” Y cada meta se alcanza gracias al compromiso, la buena predisposición de quienes deciden sumarse y ayudar, y las donaciones que reciben (ninguna de ellas es de dinero). “La primera vez que hicimos el festival del día del niño sonaba descabellado que sin un centavo pudiéramos hacer una fiesta para 250 chicos y darles de comer, un vaso de chocolatada y un juguete para cada uno. Y sin embargo conseguimos hasta los micros. Superamos las expectativas y soñábamos con redoblar la apuesta”.


Y siguen soñando, por supuesto. Si hay algo que no escasea en Construyendo Puentes es, precisamente, el don de soñar y luego transformar en realidad eso que empieza como una idea chiquitita, una inquietud, pero que cuando se materializa resulta ser más enorme y más hermosa de lo que Paola o cualquiera de los colaboradores podría haberse animado a imaginar. “Cada nuevo proyecto lo encaramos con el mismo entusiasmo y no llegamos a terminarlo que ya estamos embarcando en otra locura”.

Este año, con motivo del día del niño el 27 de agosto Construyendo Puentes realiza por tercer año consecutivo un festival para celebrar con chicos de dos comedores. Gestionado a partir de las donaciones de alimentos, golosinas, juguetes y tiempo de quienes desean colaborar, la fundación organiza una kermés con juegos para todas las edades, además de pizzas, panchos y gaseosas. Al evento de este año se sumará por primera vez un espacio de arte destinado para estimular y motivar a los chicos a expresar sus emociones, su curiosidad y su imaginación mediante la creatividad.




“Somos un súper equipo que tira para adelante, muchas mujeres juntas haciendo cosas positivas y con amor”. ¿Y existe acaso algo más positivo que tender puentes que conecten a estos niños con sus derechos a la salud y a la educación? El súper equipo del que habla Paola hace día a día una diferencia. Los nexos que crean permiten mejorar las condiciones de cada niño y niña que alcanzan, y desde el interés y el afecto que les brindan y todo lo que hacen para velar por su salud y su continuidad en las aulas les demuestran (y nos demuestran) que lo que empieza como un acto solidario de una sola persona que sale a caminar por las calles repartiendo té, sopa y abrigo en invierno puede convertirse en un puente interminable, infinito casi, por el que cruzan a diario cientos de chicos tomados de manos amorosas que los quieren ver crecer sanos, fuertes y, por sobre todo, felices. 






Por Daiana Vaquero Vega para Proyecto Pura Vida

Fotos: Gentileza de Construyendo Puentes


miércoles, 9 de agosto de 2017

9 de agosto: Día de la Educación Especial



La educación busca desarrollar la capacidad moral, intelectual y afectiva de las personas para que se integren y participen de la cultura y sociedad a la que pertenecen. Busca formar individuos con conocimientos que incluyen pero no se limitan solamente a la alfabetización, las operaciones matemáticas o las capitales de las provincias. Educar también se trata de transmitir costumbres e inculcar valores. Educar también tiene que ver con inspirar, abrir puertas, trazar caminos, ofrecer herramientas y recursos para que quienes las reciben puedan seguir construyendo y, por qué no, tomar el rol de educador en el futuro para repetir la tarea desde el otro lado. Cada niño o niña tiene sus aptitudes, sus fortalezas e intereses, y la educación puede ser (debe ser) uno de los cinceles que dé forma y belleza a todo ese potencial.

El 9 de agosto se celebra el día de la educación especial, el sistema que asegura el derecho a la educación de las personas con capacidades diferentes. Al objetivo de educar se suma el de brindar igualdad de oportunidades a quienes tengan una discapacidad permanente o temporal, garantizando su integración en todos los niveles y modalidades de acuerdo a las necesidades individuales de cada persona.


Desde hace casi tres años trabajo días tras día con docentes que dedican sus mañanas, tardes y muchos ratitos de su tiempo libre a pelear por una educación especial justa, inclusiva, de calidad y, por sobre todas las cosas, encarada desde el amor y la vocación. Cuando los niños entran por la puerta del colegio y su maestra, psicopedagoga o fonoaudióloga los recibe con un beso y un abrazo, esa pasión por lo que hacen brilla en sus ojos y se ve reflejada directamente en la sonrisa del alumno que contento muestra y comparte sus avances.

Esos avances, los pequeños pasos, los pasos grandes, las metas que parecían lejanas pero a las que se llega con esfuerzo, se celebran en lo cotidiano sin dejar de lado ninguno. No importa si el logro fue posible gracias al trabajo de quien felicita a ese niño, o si fue otro el profesional que trabajó con él hasta conseguirlo: el logro siempre es, primero y principal, de ese alumno que puso tanto esfuerzo, dedicación y voluntad para completar con su aprendizaje el trabajo del docente que le abrió los brazos y le brindó todo su conocimiento para que lo tome y lo haga propio.



Veo a alrededor de una centena de alumnos por día, y todos ellos llegan y se van con una sonrisa. También sus docentes. Hacia el final de la jornada muchas veces con la sonrisa se mezcla cansancio, por supuesto. A veces el cansancio lo sienten desde la tarde anterior y lo traen consigo a cuestas cuando entran a la escuela por las mañanas. Pero la sonrisa nunca falta. La vocación es más grande, más fuerte, más hermosa que cualquier circunstancia. La vocación de ellos de enseñar, y la vocación de los alumnos de aprender.


La educación especial estimula, inspira, incluye. Dibuja cielos con crayones, moldea llaves en plastilina que abren puertas enormes a lugares hermosos. Contiene, escucha, aconseja, abraza, seca lágrimas (propias y ajenas). También ríe, sueña, e incita a otros a reír y a soñar. Se trata de compartir y celebrar, y por eso merece ser compartida y celebrada.




Por Daiana Vaquero Vega para Proyecto Pura Vida