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jueves, 9 de noviembre de 2017

Día del Donante Voluntario





En 1914, un día como hoy, se realizó la primera transfusión de sangre con un método creado por el médico argentino Luis Agote. Hoy se celebra el Día del Donante Voluntario con una invitación a la reflexión y la conciencia sobre la importancia de donar sangre.


 La sangre humana no es una sustancia que se pueda sintetizar, por lo tanto,  siempre será necesario extraerla de donantes dispuestos a ayudar a salvar vidas.


Cualquier persona de entre 18 y 65 años puede ser donante, con las condiciones de  gozar de buena salud y pesar mas de 50 kilos. Es necesario llevar el DNI, no estar en ayunas y recordar que entre cada donación deben haber transcurrido al menos dos meses. Al llegar, tiene derecho de consultar todas sus dudas y recibir información comprensible, e incluso cambiar de opinión y retirarse.

Argentina es uno de los pocos países en el mundo que tiene organizado un sistema público para las transfusiones de sangre, junto con Cuba, España, Uruguay y Costa Rica. En los sitios donde no existe dicho sistema, la donanción queda a cargo de los familiares o se paga para encontrar a un donante.

La técnica propuesta por el doctor Agote fue un cambio de paradigma ya que evitaba la coagulación de sangre. Fue realizada por primera vez en el Hospital Rawson en la Ciudad de Buenos Aires. En el año 2014, mediante la Ley Nº 25.936, se estableció esta fecha como el Día de Donante Voluntario.

Este 9 de Noviembre sirve para reflexionar sobre la importancia que tiene ser donante regular. Se promueve la donación voluntaria, habitual y si se quisiera, anónima. A la vez, busca fomentar estilos de vida saludables para poder garantizar sangre segura. La donación es un acto totalmente solidario y altruista, que puede salvar la vida de otra persona. 

Donar salva vidas. ¿Cuánta vida vas a regalar hoy?





Por Natalia Stanchi para Proyecto Pura Vida



lunes, 7 de agosto de 2017

Una campaña para que niños y jóvenes lean más




En su libro Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura, la antropóloga francesa Michèle Petit se refiere a la lectura como a un medio para tener acceso a conocimientos y a un uso más fluido y desenvuelto de la lengua que pueden modificar nuestro destino y llevarnos por nuevos caminos. La lectura nos permite entender mejor el mundo que nos rodea y desarrollar nuestros propios pensamientos e ideas acerca de él. También es un instrumento para construirse a uno mismo. La lectura, desde la infancia, constituye el campo de apertura a lo imaginario. Luego, a medida que crecemos, para aquellos que nos consideramos lectores los libros representan un fiel compañero que nos consuela, escucha, entiende, reconforta y apoya en momentos difíciles.

Pero, ¿cómo se construye un lector? ¿Cómo llegamos a convertirnos en visitantes frecuentes de librerías y bibliotecas? ¿Qué se necesita para que se establezca la conexión lector-lectura?

Para María Teresa Andruetto, escritora argentina de libros para niños y jóvenes, “la condición de lector no es algo mágico ni algo quesucede por sí mismo, sino una construcción cultural”. Toda construcción, pues, necesita de cimientos. Ninguna construcción se edifica por sí sola, sino que es el resultado de la colaboración y arduo trabajo de un conjunto de personas que aportan su esfuerzo y capacidad en pos del objetivo.

El contexto es importante en la formación de un niño lector. De acuerdo con Andruetto, hay niños que leen más que otros porque han tenido el privilegio de crecer en contextos en los que son frecuentes las visitas a bibliotecas y librerías, hay libros en los estantes de sus casas porque para la familia es fácil acceder a ellos, y llegan a la escolarización con un cierto “bagaje lector” en sus espaldas. Estos niños, seguramente, son parte de un entorno de lectores que les ofrecen cuentos y revistas y despiertan su interés en la palabra escrita.



Esto nos lleva, entonces, a una pregunta aún más importante: ¿cómo podemos lograr que la oportunidad de ser lectores desde temprana edad esté al alcance de todos?

Fundación Leer comparte la visión de Andruetto y Petit- y de muchos otros, por supuesto- de que “la educación es la puerta a una sociedad mejor” y “la lectura es la llave que despeja el camino”. Desde 1997, trabajan para lograr una sociedad cuyos niños sientan entusiasmo por la lectura y encuentren en ella una fuente de pasión, inspiración, información y placer.

¿Cómo y con quiénes trabaja Fundación Leer?
Fortalecen la alfabetización y el desarrollo de competencias de lectoescritura.
Fomentan el hábito de la lectura.
Mejoran los ambientes de alfabetización en escuelas e instituciones.
Brindan capacitaciones a docentes y profesionales.
Ofrecen acceso a libros y a la lectura para familias en situaciones de vulnerabilidad y riesgo social.
Trabajan con maestros, familias y comunidades de todo el país.

Para celebrar sus 20 años, Fundación Leer esta llevando a cabo una nueva práctica que se propone generar impacto positivo y duradero en el desarrollo personal de estos lectores en formación. Leer 20-20 es un desafío destinado a niños de los 0 a los 12 años que convoca a familias de todo el país. La idea es que los más pequeños lean al menos 20 libros infantiles en un año y que los adultos a cargo de su cuidado participen con ellos de este desafío pensado para hacer de la lectura una experiencia divertida, enriquecedora y al alcance de todos.

¿Cómo funciona? ¿Cómo puedo participar?
Fundación Leer ofrece una plataforma digital gratuita y de fácil acceso con contenidos pensados para incentivar la lectura. En ella, encontrarán lecturas en línea y trivias, y los niños recibirán “medallas” por cada libro leído.
Con la ayuda de un adulto, los niños pueden crear un perfil con sus datos y la plataforma permitirá que accedan a cuentos calificados para su edad.
Cada dos semanas, los usuarios encontrarán nuevos cuentos de destacados autores de literatura infantil y juvenil. También hay tapas de cuentos clásicos ilustradas por artistas argentinos.

Leer 20-20 contribuye a crear un circuito de intercambio en el que el objetivo de formar a niños como lectores es compartido y asumido por todos. En palabras de Patricia Majalelaty, directora de la Fundación Leer, “promover la lectura en los niños es una tarea maravillosa e indelegable. Tradicionalmente, se la concebía como responsabilidad exclusiva de la escuela. Hoy sabemos que es compartida por la familia y todos los adultos que rodeamos la vida de los niños”.



Ese cuento que hoy lee un pequeño puede ser la llave que abra la puerta a un mundo desconocido lleno de cosas por descubrir: sobre sí mismo, sobre su entorno, sobre sus capacidades y posibilidades. Ese cuento a la hora de dormir o después de jugar puede ser la primera de muchas lecturas que lo formarán como persona y le darán las herramientas necesarias para abrirse paso por la vida, deteniéndose de tanto en tanto frente a la vidriera de una librería o la puerta de una biblioteca para reflexionar sobre el amor por los libros que nació de algo tan sencillo y placentero como adentrarse por un par de páginas en universos que comienzan con el clásico “Había una vez…”




Por Daiana Vaquero Vega para Proyecto Pura Vida

miércoles, 19 de julio de 2017

Los Días son Oportunidades

Cualquier acción concreta que ayude a otro o colabore con la sociedad celebra la iniciativa de este día. El desafío, consiste en transformarlo no sólo en un día o un mes, sino en una vida de pequeños grandes gestos. Don Enrique Götz, fue un gran hombre que durante toda su vida colaboró, en silencio, con muchas organizaciones no gubernamentales. "Hagámoslo. Ese pequeño gesto hará que mañana el mundo sea un poquito mejor", solía decir. Sus familiares y amigos decidieron recordarlo de una manera especial: celebrando su cumpleaños honrando su solidaridad.

Así, el 19 de Julio se transforma en el Día del Pequeño Gran Gesto, invitando a todos a colaborar o realizar alguna acción por el otro, sea cual sea. La idea es que se produzca, en grupo o de manera individual, un acto concreto que ayude a alguien.

Bajo el lema Dibujando una Sonrisa, su familia impulsó este movimiento en el año 2006. Crearon una web, donde tan solo había 30 personas y hoy cuentan con cientos de inscriptos a lo largo de todo el mundo. Recibieron mensajes desde Chile, Venezuela, Canadá, Alemania, Irlanda, Estados Unidos, México, entre otros países. Además, más de 200 empresas, fundaciones e instituciones también forman parte de esta campaña solidaria. "Al principio, la idea circuló entre los conocidos, pero ahora se sumó muchísima gente que, sin conocer a Enrique, quiere hacer algo por los otros", dijo Mara Subotovsky, nuera de Enrique, al medio La Nación.

¿Qué podés hacer este 19 de julio? Como lo dice la propuesta, un pequeño gesto. Donar sangre, regalar un libro, comunicarte con alguien que lo necesite, reciclar, separar ropa que no uses y donarla, ayudar a alguien en situación de calle, visitar un hospital, donar alimentos, hacer reír, pedir perdón. El techo de esta propuesta hace más de diez años no tenía fin, y sigue sin tenerlo. Todos tenemos algo para dar, que no necesariamente tiene que ser material, sino significar algo para el otro. El techo no tendrá fin si cada uno de nosotros realiza su acción solidaria, aunque sea pequeña, todos los días. El desafío es que este día que honra a un filántropo de la vida, se transforme en una costumbre y cada vez que tengamos una oportunidad de ayudar, la aprovechemos.


martes, 14 de enero de 2014

Un Poder Olvidado

En la orilla de un nuevo año estamos. Depositando esperanzas en el 2014, anhelando que este año sea mejor que el que despedimos. Confiando que este será nuestro año, que viviremos momentos increíbles, que algo oculto y secreto nos está esperando, que entre todos podemos lograr un mundo mejor. Una suerte de preludio, donde anticipamos con fervor y seguridad todo lo que vendrá o mejor dicho lo que deseamos que venga -y me incluyo-. Sin embargo, tengo la sospecha de que estos deseos se desvanecen momentos después de un brindis, unas vacaciones o cuando todo vuelve a su marcha habitual.

Desear buenos augurios es la representación de que aspiramos a otra cosa, y eso no se cuestiona. Como personas pretendemos evolucionar en todos los aspectos de la vida. Curiosamente a nivel social a veces estamos un paso atrás. La mayoría de la gente reacciona igual: “Es muy poco lo que yo puedo hacer” o “¿Qué voy a hacer desde mi lugar?”. Me consta, porque he escuchado esa frase muchas veces, en esas conversaciones en las que solemos quejarnos de tantas cosas. Y siempre pienso que hay en nosotros un poder olvidado. 

Todos ocupamos un lugar en el mundo, sin excepción. En 40 centímetros cuadrados somos influyentes. ¿Qué significa influyentes? Que si hacemos algo distinto de lo habitual algo cambiará, así sea nada más que en esos 40 centímetros. Pero si diez personas hacen lo mismo ya son cuatro metros y si lo hacen 100 son 40 metros. El mundo mejora o empeora desde nosotros, desde nuestras actitudes. Es erróneo esperar que cambien las cosas para estar mejor. Se trata de actuar mejor para que las cosas cambien.

Y esas actitudes van desde lo más simple como: decir gracias, hacer algo sin esperar recompensa, abrazar a tus padres, escuchar, dar el asiento en el colectivo o subte,  o sumarse a las acciones de una ONG. Y eso decidí hacer este año, sumarme a Proyecto Pura Vida. Desde mi humilde lugar hago lo que puedo y eso me llena de gratificación. Como verán son PEQUEÑAS acciones, sólo se trata de  seguir haciéndolo, de alentar a otros, de correr la voz y de convertir estas pequeñas acciones cotidianas en una forma de estar en el mundo. Aunque no lo parezca, solo con eso lo habremos dejado mejor de como lo encontramos. Pequeñas acciones multiplicadas por mucha gente dan como resultado grandes cambios; como exponía Einsten: -“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”-. Asi cuando brindemos el año próximo agradeceremos por la labor cumplida, y los deseos ya no serán deseos, sino hechos.



Por Sofi Sanz. 

viernes, 19 de julio de 2013

Motor de Sonrisas

Desde hace aproximadamente 5 años, el 19 de julio se consagra como el día de los pequeños grandes gestos. Proyecto Pura Vida no sólo se suma a la cruzada propuesta por Dibujá una Sonrisa, sino que también reflexiona.

Hace un año atrás, un malhumor inexplicable me asediaba. El aire cálido se mezcla con las nubes y el sol en mi memoria. Estaba yendo a buscar un libro que había comprado por internet. Me sentía algo frustrada, con poco ánimo; aún me cuesta recordar por qué. 
Al llegar al punto de encuentro, un departamento, toqué timbre. Inmediatamente, llegó una mujer de pelo largo y gris. Ella también buscaba un libro: “El hombre en busca de sentido”, de Victor Frankl. No pude aguantarme y le pregunté si era para ella. Fue así como la conocí. Una vez que obtuvimos nuestros libros, atinamos a despedirnos. Sin embargo, descubrimos que caminábamos hacia el mismo lugar: el subte. 

En el camino, charlamos largo y tendido sobre la vida de cada una. Ella resultó ser una consejera espiritual, que estaba a punto de irse a vivir a Córdoba para hacer un retiro, además de un voto de silencio. Sus hijos ya habían crecido y su marido aún la acompañaba. Me sorprendió la fuerza de sus palabras, la convicción. En ese entonces, yo miraba la cuerda floja en lugar de atravesarla. Ella se percató con sólo mirarme a los ojos.
Quise evitar que me siguiera leyendo y me puse a hablar sobre música. Cuando llegó su momento de bajarse, me miró a los ojos y me dijo: “Sos luz, puedo verlo. Creé en vos”. Mientras veía su figura alejarse sobre el andén, mi sonrisa se empapó de felicidad.

Me tomé el atrevimiento de hablar en primera persona, porque me pareció que compartir ese pequeño gesto que tuvo aquella desconocida conmigo, es una buena manera de entender el por qué de este 19 de julio. Un pequeño gran gesto se puede dar con un par de palabras, un abrazo, una motivación, una ayuda desinteresada; lo que sea.

La cruzada Dibujá una Sonrisa conmemora este día a partir de Enrique Götz, “un hombre incansable, amante de los desafíos, defensor de la naturaleza, soñador y realizador de sueños (tanto propios como ajenos), activista social comprometido con los que menos tienen, promotor de los valores humanos y defensor de la justicia, un hombre que amó su patria e hizo mucho por el prójimo”, según lo definen en su web.

Ellos apuntan a que quienes se sumen al movimiento, tomen este día para hacer algo por la comunidad. Ya sea mediante un aporte a partir del talento, la capacidad o el tiempo de cada uno. Puede ser desde donar sangre, hasta escuchar a alguien que lo necesite, asociarse a una ONG, una causa en particular, una fundación… ¡Lo que se les ocurra!
“Estamos convencidos de que, si asumimos este compromiso con firmeza, responsabilidad, permanencia y verdadero espíritu solidario, la primera sonrisa que vamos a dibujar es la de nosotros mismos”, explican en su página.

Si bien se necesita propagar la solidaridad, más en tiempos como estos, es apropiado recordar cuál es el significado de la palabra. La Real Academia Española la define como: (De solidario) “Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros”. Pero, ¿por qué dejar la buena acción en un momento o circunstancia? ¿Por qué no multiplicarlo? Si todos hacemos algo por otro, un acto concreto que, en definitiva, nos trasciende… ¿Qué nos impide hacerlo todos los días? 

Desde Proyecto Pura Vida esperamos que este 19 de julio sea el motor de muchos días más. 


Por Florencia Soledad Gatell