lunes, 28 de mayo de 2018

Que se Puedan Escuchar Nuestras Voces


Un caleidoscopio es un tubo que tiene espejos en su interior que forman un prisma y si miramos por uno de sus extremos y lo movemos, podemos ver distintas y hermosas figuras geométricas multicolores. Quizás la Lic. Paula Tresols, presidente y fundadora de la Fundación Caleidoscopio, la cual trabaja con niños y jóvenes con diagnósticos de TGD (Trastorno Generalizado del Desarrollo) y Psicosis, llamó así a ese espacio deseando que la sociedad vea en esos chicos los múltiples colores y el brillo que desprenden. Para saber un poquito más sobre su trabajo a favor de la inclusión hablamos con ella.

-¿Por qué nace Caleidoscopio y con qué fin? Nace por una investigación en la Universidad de Buenos Aires sobre la integración escolar. Fui investigando qué pasaba con los alumnos con TGD y Psicosis en relación a su educación y con esos datos armé dispositivos de integración con mis pacientes terapéuticos que tenían un padecimiento importante en el ámbito educativo. Primero fue un equipo y luego tomamos forma, hasta que se decidió armar la Fundación. A partir de allí contamos con una parte clínica y otra de educación. Nuestro fin es elevar su calidad de vida e intentar su inclusión total en la sociedad.

-¿Qué significa tener esos diagnósticos? Estos diagnósticos son categorías internacionales. Trabajamos con niños y adolescentes que en su singularidad van construyendo sus posibilidades en la vida del modo más saludable. Favorecemos la posibilidad de que desplieguen al máximo sus potencialidades dentro del contexto en el cual se desarrolla cada uno y tomando a la escuela y a la familia como pilares fundamentales.

La realidad desde diversas ópticas
-¿Desde qué lugar se aborda y contiene a los chicos y qué respuesta reciben? El abordaje es singular y el armado del dispositivo es el que necesita cada paciente en cada momento. Contamos con diferentes profesionales donde el trabajo es en la transdisciplina, siendo necesario el trabajo en el "entre". En cuanto a la respuesta, ellos se encuentran en la Fundación como si fuera su casa, de hecho le decimos la casa de los niños. Hay pacientes que han recibido el alta y cuando nos pasan a visitar se presentan como antes paciente ahora amigo.
-¿Cuál es el principal obstáculo para integrarlos a la sociedad? El gran obstáculo es la sociedad, pero ellos se ocupan de hacerse sus pequeños pero sólidos lugares, desde ya que no es sin acompañamiento, pero la fortaleza que tienen sorprende a muchos. El otro gran obstáculo es el económico. La Fundación no tiene subsidios ni los padres pagan por el trabajo, nos sostenemos con el pago de las obras sociales que es de un arancel bajísimo y con una demora de entre 3 y 6 meses. También pasa que hay muchos tratamientos que no los pagan y tenemos que contar con la buena voluntad de los profesionales que cedemos parte de nuestros honorarios para que los chicos puedan tener esos lugares.

-¿Por qué creen que cuesta tanto lograr la inclusión y qué sienten que se necesita para que eso ya no sea un tema? A lo largo de estos años ha habido muchos movimientos en este campo. Ahora en una escuela hay chicos en situación de integración escolar, hace algunos años esto era una rareza. Hoy hay plazas que tienen juegos para chicos con discapacidad motora, antes no. Hay movimientos que van permitiendo cambios, no son óptimos pero van sucediendo. Considero que somos las personas las que hemos decidido y apostado a enfrentar el desafío de realizar instituciones, que de a poco vamos trabajando en red y haciendo ruido, esperando que se puedan escuchar nuestras voces. El nuevo desafío que nos proponemos en Caleidoscopio es la inclusión laboral. Tenemos chicos que al llegar a los 21 años siguen institucionalizados y que no tienen la posibilidad de un trabajo y de insertarse en la vida adulta. Nosotros estamos tratando de impulsar un proyecto para ellos, esperando que las políticas públicas nos ayuden a llevarlo adelante.

La tarea que lidera Tresols es titánica desde donde se le mire. Por un lado hay una apuesta a la personalización del acompañamiento terapéutico con los dispositivos de integración que responden a las condiciones particulares de cada individuo y, por otro lado, se profundiza en la inclusión desde una aproximación interdisciplinaria. Puede llegar a sonar muy obvio pero no lo es, porque abrir líneas de dialogo entre expertos disciplinares sin perder de vista las necesidades individuales es abrirse a un horizonte lleno de caminos y soluciones que quizás, antes, no se habían considerado. Aplausos de pie!




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